En moto por Barcelona

Uno de los rasgos característicos del sistema de movilidad de Barcelona, que la define y diferencia de buena parte del resto de ciudades europeas, es la numerosa presencia de motos en el paisaje urbano habitual.

La moto, definida como medio de transporte de poco volumen y alta ocupación, presenta ventajas a la hora de moverse por la ciudad. La flexibilidad en el uso, el bajo consumo y el poco espacio necesario para estacionar son factores que explican su proliferación hasta superar el cuarto de millón de unidades matriculadas. Al contrario, el índice de accidentalidad es un aspecto negativo por resolver, por lo que se ha convertido en uno de los retos municipales en materia de seguridad vial, así como su dependencia de combustibles fosiles contaminantes.

La incorporación de la tecnología eléctrica en el sector de la motocicleta, que está penetrando a más velocidad que en el caso del automóvil, está contribuyendo a minimizar el consumo energético y las emisiones que se derivan, así como a reducir la contaminación acústica.

¿Cómo aparcar?

Es prioritario para el Ayuntamiento potenciar y preservar el espacio de los peatones en la trama urbana, recuperarlo, incrementarlo y mejorarlo, con el fin de mejorar también la calidad de vida de la ciudadanía. Por este motivo, las medidas que se están aplicando en buena parte de la ciudad se centran en la pacificación del tráfico, el incremento de zonas 30 y de áreas de peatones y la implantación de las superislas, estrategias para conseguir que la movilidad en la ciudad sea más convivencial, tranquila y saludable, sin perjuicio del uso del coche para los desplazamientos necesarios.

Por otra parte, en la mayoría de las nuevas implementaciones de carriles bici se genera un cordón de estacionamiento con nuevas plazas de aparcamiento para motocicletas en la calzada, con el objetivo de liberar las aceras de motos y conseguir que el peatón recupere un espacio seguro, así como para que se clarifiquen las prioridades en los espacios existentes en la vía pública.

Así pues, una de las líneas básicas de trabajo es mejorar el aparcamiento de motos, poner plazas en calzada y subterráneas en aquellos puntos donde hay déficit de aparcamiento, y liberar las aceras progresivamente, incluso aquellas donde, según las ordenanzas, está permitido el aparcamiento siempre que no haya señalización específica que lo prohíba.

La mayoría de las motocicletas que aparcan actualmente en la ciudad fuera de las zonas habilitadas no cumplen la ordenanza.

Según la ordenanza, cuando no haya posibilidad de aparcar en la calzada, y siempre que no haya señalización específica que lo prohíba, se puede aparcar en la acera en los siguientes casos:

• Si la acera tiene entre 3 y 6 metros de ancho, se puede aparcar en paralelo a la acera y entre los alcorques, sin entorpecer el paso de salidas de aparcamientos, papeleras y contenedores, y a un mínimo de 2 metros de los pasos de peatones y las paradas de autobús.

• Si la acera mide más de 6 metros, se puede aparcar en batería, siempre que haya más de 3 metros libres de paso.

No se puede aparcar en aceras de menos de 3 metros.

Las aceras con calles de plataforma única se consideran como las de una calle segregada, por lo tanto, si no miden más de 3 metros, no se puede aparcar en ellas.